Fischer-Kárpov. Conversaciones secretas durante la Guerra Fría.

En 1972, el estadounidense Robert James Fischer se convirtió en el 11avo campeón del mundo al derrotar en Reykjavik a Barís Spássky, el soviético originario de la ciudad de Leningrado. Este encuentro fue denominado por el periodismo internacional el “Match del Siglo”, por sus implicancias ajdrecísticas, deportivas y políticas. EE UU y la URSS las potencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial disputaban su supremacía no solo en la carrera atómica y en la conquista del cosmos. Todo era un campo de batalla “fría” pero batalla al fin. Fischer había llamado ya la atención de los soviéticos a fines de la década del ´50 cuando se convirtió con 14 años en campeón nacional de Estados Unidos. Los soviéticos habían detentado el predominio mundial de ajedrez desde que Botvinnik derrotó al holandés Euwe en la década del ´30. Ficher fue siempre admirado por los soviéticos y muy querido, al margen de la propaganda oficial. No solo por los grandes maestros sino por millones de aficionados. A fines de los 60 el excéntrico Bobby era un peligro real para la primacía soviética. El Comité del deporte soviético designó un equipo de primerísimo nivel que se dedicó a estudiar los puntos fuertes y débiles del “muchacho de Brooklin”. Estos estudios que más adelante publicaremos son de gran interés ajedrecístico e histórico. Y a pesar de todo, el solitario Fischer venció a Spassky y con ello a la maquinaria soviética. Se convirtió así en el único campeón del mundo no-soviético desde Euwe en la década de 1930 y hasta la desaparición de la URSS en 1991.
El brillante triunfo de Fischer motivó a los soviéticos a replantearse muchas cosas en términos de preparación. El entonces joven Kárpov llegó al título de pretendiente con claridad. Pero nunca se enfrentaron en el tablero. El binomio Fischer/Kárpov ó Kárpov/Fischer no existe en la memoria colectiva del mundo del ajedrez. No se lo puede encontrar en ningún libro ni en ninguna base de datos. Nunca llegaron a jugar. Dejaron para siempre la incógnita de qué hubiese pasado en ese match. Kaspárov sostiene que las posibilidades hubiesen sido mutuas incluso teniendo en cuenta sus diferentes estilos de juego. Se inclina incluso a pensar que el estilo de Kárpov podría haber resultado muy incómodo al norteamericano, teniendo en cuenta además la juventud del ruso en esos días. Pero nunca nadie sabrá.
Muchas historias de los años de la Guerra Fría fueron ocultas por la censura y la división virtual del mundo en dos bloques, en todas las áreas de la actividad humana. Incluso en el ajedrez. Esta es una de ellas.
Después de perder el título en 1975 por negarse a defenderlo, Fischer desapareció paulatinamente de la esfera pública. Sin embargo intentó encontrar un acuerdo directo con Kárpov y sostuvo conversaciones con él en lugares distantes del planeta (Japón y España)que solo se hicieron públicas hace poco cuando la revista “64” publico un resumen de las memorias de Víctor Ivónin quien desde 1969 a 1984 fuese el presidente del Comité de Deportes de la URSS.
La primer parte de este artículo la publicamos en la gaceta Zugzwan. Ahora presentamos todo el material traducido al español por primera vez.
El trabajo de traducción del ruso al español junto con el posterior de edición y correcciones de este material ha requerido 12 hs.
Consideramos es un artículo de mucho interés anecdótico pero también gran valor histórico. Para quienes recuerden el contexto de aquellos días en el mundo hay mucha información disfrutable, oculta a primera vista. Desde el léxico utilizado por el autor, ex jerarca soviético de los deportes, hasta los diálogos mismos entre Kárpov y Fischer que reflejan mucho de sus psicologías personales y de los roles que desempeñaban en esos días. En 1976, Fischer tenía 33 años y Kárpov 25.


Del libro “Memorias” de Víctor Ivónin. Presidente del Comité de Deportes de la URSS desde 1969 a 1984.

“..El siguiente país en donde durante el verano de 1976 estuvo Kárpov fueron las Filipinas. El año anterior Filipinas se había propuesto para el Campeonato del Mundo. Llamo la atención sobre este viaje porque Kárpov hubo de regresar a Moscú haciendo escala en Tokio, capital del Japón, y allí sucedió un súbito encuentro con Fischer. Inesperado, sin embargo, lo fue solamente para Kárpov. De hecho este encuentro había sido hábilmente preparado por el entonces Presidente de la Federación Filipina de Ajedrez, Florencio Campomanes, partidario y admirador de Fischer. Los archivos del encuentro, escritos por Kárpov dicen:
“…27 de julio de 1976. Durante la comida en el restaurante del Club de la Prensa en Tokio, con periodistas extranjeros, se me entregó una invitación del Presidente de la federación de Ajedrez del Japón, Sr. Matzumoto, para asistir a una comida oficial con motivo de mi presencia de paso por aquel país.
Llegué a la cita en el Hotel Milton y ví al Vicepresidente de la FIDE, Florencio Campomanes, a Matzumoto y a Fischer. Naturalmente quedé sorprendido de encontrarme así al gran maestro norteamericano. Fischer se dirigió a mí preguntando: “¿Se pueden tomar como verdaderas las noticias aparecidas en la prensa estadounidense acerca del fracaso del match?”
Luego la conversación tomó la forma de diálogo, que reproducimos:
K.- No sé a dónde quiere llegar, pero personalmente, no siempre creo lo que dice la prensa estadounidense y en general la prensa extranjera (a la URSS).
F.- Tampoco creo en la campaña de repudio mutuo de la prensa amarilla. Por eso quiero conversar con Ud.
K.- Tampoco albergo hacia Ud. ningún sentimiento de rechazo.
F.- Quiero invitarlo a jugar un match…si es verdad lo que escribió la prensa soviética de abril/mayo de 1975. (Fischer hace referencia a la información de la culminación de la preparación de Kárpov como pretendiente para enfrentarle el año anterior a este diálogo).
K.- Sí esto es verdad. Pero me sorprende esta repentina proposición después de un año de silencio por su parte.
F.- No creí lo que mis ojos estaban viendo cuando leí que Ud. estaba preparado para jugar el match después de que le proclamaran Campeón del Mundo. Creí que era propaganda roja y temí caer en una trampa.
K.- He dedicado todas mis fuerzas a la popularización y propagación del ajedrez en el mundo. En ese contexto veía el match como un modo interesante y adecuado de ayudar a ello. Pero en las presentes condiciones no puedo tomar una decisión personal al respecto. Tengo que pensarlo bien e informar a la Federación de Ajedrez de la URSS.
F.- Hace mucho que no juego al ajedrez , y aunque quiero jugar el match, no quiero hacerlo gratis. Me alcanza y me sobra con haber jugado al ajedrez gratis toda mi vida. Ahora he llegado a la edad de un hombre de negocios y necesito dinero.
K.- No considero el dinero como a lo más fundamental. Para mí es muy importante el ajedrez por el ajedrez. Pero vinculado a esto hay que encontrar una fórmula que posibilite un match. Proponerlo demasiado prolongado no sería lo más práctico ,si se desea realizarlo efectivamente.
F.- He estudiado la historia de los encuentros al más alto nivel y encontré en no pocos matches, la modalidad de 10 victorias, sin límite partidas a jugar para conseguirlas. Esto fomenta la agudización de la lucha. Leí que Ud. había estado de acuerdo en jugar un match el año pasado (1975) a 10 victorias sin límite de partidas a jugar. La prolongación del match ayudaría al crecimiento del fondo de premios.
K.- No quisiera que el mundo del ajedrez se quedase sin el resultado del match entre dos reconocidos ajedrecistas. Sin lugar a dudas estuve si de acuerdo en jugar un match a 10 victorias sin límite en 1975. En caso contrario, además, el Congreso Extraordinario de la FIDE me hubiese aplicado el reglamento. Pero las cosas han cambiado.
F-. Quisiera jugar el match en 3 ó 4 meses. Aun no sé en qué país. Pero lo más importante es comenzar a hablar de lo principal…
K.- Si el match se arma, a esta altura no podrá realizarse antes de un año debido a mis compromisos. Debo jugar el Campeonato de la URSS en diciembre próximo y luego necesitaré tiempo para prepararme.
F.- Si jugásemos el match el Campeonato de la URSS se podría posponer.
K.- Asumí ya el compromiso de jugar nuestro Campeonato Nacional y sería deseable que nuestro Match no me hiciese faltar a la palabra.
(Esta respuesta no gustó mucho a Fischer. Nota de Ivónin).
F.- Hace ya mucho que no juego. Ya van 4 años. Quiero jugar cuanto antes. Pero no quiero jugar cualquier torneo enfrentándome a cualesquiera Grandes Maestros. Quiero enfrentarme al jugador más fuerte del mundo.
K.-Repito. El match sólo es posible el año que viene (1977).

En el encuentro final, Kárpov y Fischer se dieron los mutuos respetos y reafirmaron su voluntad de jugar un match entre ellos. Cuándo, dónde, el monto de los premios y otros aspectos, serían definidos más adelante. Este acuerdo fue manuscrito en una hoja del Hotel Milton y ellos lo refrendaron con sus firmas.
Los participantes de este encuentro acordaron, que la información manejada en él no debería trascender a los medios de prensa. Aunque en los hechos no todos respetaron el acuerdo, y alguno de los participantes extranjeros (no soviéticos) filtró a su prensa que a pesar de idas y venidas y más cuentos respecto al Match, Kárpov estaba dispuesto a jugarlo aún después de su coronación por decreto de la FIDE.
Pasado algún tiempo me entregaron una copia del “documento” de Tokio. Era muy corto. No había nada especialmente nuevo. En mi memoria quedo solo la alargada firma de “Bobby Fischer”. Después de esto comprendí porque a Fischer casi siempre le decían Bobby.
Como una prolongación al encuentro de Tokio, sucedió luego, que estando Kárpov jugando un torneo internacional en España, en la ciudad de Montilla en agosto de 1976, nuevamente llegaron allí Campomanes y Fischer.
Esta vez Fischer abordó a Kárpov con una propuesta más concreta sobre el Match no-oficial: Partidas sin límite hasta alcanzar las 10 victorias, duración abierta a partir de diciembre de 1976, pronto a ser jugado en cualquier país que no fuese europeo. Sugería una estimación de la prolongación del Match de 6 meses y proponía a Kárpov firmar un acuerdo sobre la extensión y el lugar del match sin tener aún en cuenta el reglamento. Kárpov quien siempre fue contrario a un Match sin límite de partidas a jugar, naturalmente no estuvo de acuerdo. Kárpov y Fischer se separaron en Montilla sin llegar a una coincidencia de criterios.
Sin embargo al día siguiente, Fischer alcanzó a Kárpov nuevamente en Madrid, en el hotel cercano al Aeropuerto y propuso adecuar el match “sin límites” a 2 ó 3 etapas, haciendo un gran descanso, por ejemplo, luego de la 20ava partida. Pero Kárpov fue inflexible en lo tocante a cualquier variante de Match sin límite.
Entonces, Fischer dijo que pretendía jugar el Match con Kárpov a fines de ese 1976 o principios de 1977. Dijo también que comprendiendo la imposibilidad de realizarlo en esas fechas había decidió jugar otro Match diferente, aunque de ningún modo eso significaba haber que hubiese dado “ningún paso atrás”.
Fischer sencillamente buscaba jugar un Match con algún Gran Maestro en lo que era apoyado activamente por Campomanes. Hubo aproximaciones y conversaciones para posibles matches entre Fischer y Gligoric, Korchnoi, Torre y Mecking. Pero solo se materializó su Match de entrenamiento con Mecking a quien Fischer le auguró un gran futuro. Incluso llegó a afirmar: “Sino llego a tener nuevamente la posibilidad de quitarle la Corona a los rusos, entonces lo hará Mecking”. No sucedió ni lo uno ni lo otro.
Fischer, para nada olvidó su buscado match con Kárpov. Y puede que mas que nadie aún no lo olvidó Campomanes. Así en 1976 (no hace mucho encontré esto escrito en mi diario de trabajo de aquellos días), recibí un llamado de un funcionario de la Embajada Rusa en EEUU. Me decía que durante todo el día, y cada vez más también en la noche, Fischer llamaba a nuestra Embajada y pedía se organizara un Match con Kárpov.
En la segunda mitad de 1977, por tercera vez, ellos se aproximaron personalmente a Kárpov que se encontraba en esos momentos en el extranjero. Nuevamente le propusieron la vieja idea de un Match a 10 victorias sin límites en la cantidad necesaria de partidas para lograrlo.
Kárpov, como anteriormente, respondió reafirmando su posición a favor de un Match limitado. Fischer se encolerizó y le espetó a Campomanes : “ Porqué ha dicho Ud. que se podía llegar a un acuerdo?”. Nuevamente el encuentro quedó sin resultados. Pero la idea siguió viva y había distintas opiniones al respecto. Hubo dudas incluso, si Campomanes no traía consigo un doble de Fischer.
A fines del año 1976 vino a mí Botvínnik y me planteó la misma duda. Mijaíl Moiseiévich (Botvínnik) le había ya planteado a Kárpov se estaba seguro que no se trataba de un doble de Fischer. Me dijo haciendo un juego de palabras refiriéndose al encuentro entre Kárpov y Fischer: - “¿Acaso analizaron la posición a ciegas?”.
Luego Botvínnik me agregó: -“Los americanos ya se avergüenzan de Fischer y no entablan conversaciones sobre él”.
Considero que no se puede descartar el que así fuera.
El 1° de Diciembre de 1976 me llegó una comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores. A través de canales diplomáticos se había recibido una carta del Presidente de Filipinas, Marcos, dirigida al Secretartio General del Partido Comunista de la Unión Soviética, L.I. Brézhniev. Se le invitaba a organizar el Match entre Fischer y Kárpov en las Filipinas.
Ante esta invitación del Presidente Marcos, nos pusimos junto con Kárpov a analizar nuevamente el tema. Kárpov recalcó su posición anterior. Jugaría si se aceptaba un sistema a 6 u 8 victorias con un límite de 24 a 30 partidas. El comienzo del Match debería ser no más allá de Agosto-Setiembre de 1977. Agregó además que Fischer era el único Gran Maestro a quien no había enfrentado ni derrotado, y esto le hacía el posible Match, especialmente atractivo desde el punto de vista deportivo.
Como respuesta por Kárpov y su posición el Ministerio de Relaciones Exteriores de la unión Soviética envió por canales diplomáticos la correspondiente contestación al presidente filipino. Se agregaba en ella que para decidir formalmente respecto a la realización del match se requería la expresa solicitud de Fischer. Este agregado se fundaba en el acuerdo firmado por ambos Grandes Maestros en la hoja del Hotel Milton de Tokio, según la cual “el acuerdo de un Match dependerá de nuestro mutuo entendimiento, al margen de mediadores”.
Fischer por su parte, no llegó a jugar ningún Match serio con nadie.
Solo en 1992 en Yugoslavia y sobre una base comercial se organizó en Match Revancha con Spássky, conmemorando el 20 aniversario del Match de Reijavik. Pero este no suscitó mayor resonancia en el mundo del ajedrez del momento.
En ese Match de Yugoslavia, Fischer introdujo su variante de reloj de ajedrez. Mirando las filmaciones televisivas del Match, saltaba a la vista más que nada su conocida arrogancia. Ni se paró cuando su viejo adversario , Spássky, llegó ante el tablero y le extendió la mano antes de sentarse. Consecuencias serias de este Match si las hubo, fueron para Fischer, quien fue a Yugoslavia contraviniendo la prohibición del Gobierno de los EEUUU a sus ciudadanos de entrar en ese país.
Después de este Match Fischer no volvió nunca más a los EEUU y comenzó a trashumar por el mundo, sin querer saber nada de su país. En el año 2005 la paciencia del Poder en los EEUU llegó a su límite luego de muchos ataques verbales y declaraciones hostiles de Fischer en la prensa mundial. El Gobierno de los EEUU denunció a Fischer a Interpol y éste fue arrestado en Japón. Allí estuvo algunos meses en la cárcel esperando la resolución de la deportación. Le salvó literalmente en el último minuto de esto, la resolución del Parlamento de Islandia que le asignó la ciudadanía de ese país al que pronto se fue.
Resulta penosa la poca sabiduría que demostró la Administración de los EEUU, la cual se dedicó durante 13 años a perseguir y generar problemas en torno a Fischer, con una pequeñez extraordinaria. Por otra parte también es una pena que ya no se tratara del Fischer que durante muchos años conocimos como “Bobby”. Desde aquellos lejanos días quedo flotando una pregunta: ¿quién es realmente él? ¿Un enfermo o un genio con un desgraciado destino?
Hoy, más de 30 años después cuando oigo su nombre me pregunto: ¿Sabían ustedes de las conversaciones secretas que sostuvo con Kárpov? ¿Podrá tener aún lugar un match entre ellos? (Nota de la traducción: Ivónin escribió sus memorias pocos meses antes de la muerte de Fischer en el mes de Enero de 2008).
Sí, discusiones y puntos de vista hubo muchos en aquel entonces. Nos llegaron las opiniones de los dirigentes del Comité de Deportes de la URSS, de los mejores Grandes Maestros, de aficionados y por supuesto de los altos funcionarios del Partido (Comunista).
Hoy, mirando el diario personal de aquellos años, me di cuenta de algo interesante. Si los funcionarios de niveles bajos se oponían fervientemente al Match, a medida que se subía en la escala jerárquica de las instancias directivas de la Unión Soviética, esta actitud cambiaba proporcionalmente. Uno de los Secretarios del mismísimo Comité Central del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) afirmó categóricamente: “Es preciso tener en cuenta la opinión de Kárpov”.
Hubo no pocas idas y venidas al más alto nivel en el Comité de Deportes. Pero estoy seguro, como lo estuve en aquel lejano 1976, que si Fischer hubiese aceptado la última variante propuesta por Kárpov de 24 a 30 partidas como máximo total a jugar, hubiese habido Match. Kárpov lo deseaba mucho y nosotros los dirigentes no teníamos fundamento alguno en oponernos a ello. Además creíamos en la victoria de Kárpov. En ese 1977 él estaba muy bien preparado y en la segunda mitad del año se disponía de tiempo para este Match. Después de él comenzaría su preparación para el Match por el Título Mundial con el vencedor del torneo de pretendientes, Víktor Kórchnoi, en 1978.
El plan de preparación para ese Match de 1978 ya había sido trazado en 1976. Kárpov contó con lo mejor a su disposición, lo cual ya había tenido para su preparación del Match con Fischer de 1975 que nunca se realizó. En ese plan de trabajo se llenaron muchas de las lagunas que se habían tenido en la preparación de Spassky para su Match con Fischer de 1972.
Lo más destacable de la preparación de Kárpov de este período (1972-78) lo constituyó el altísimo nivel profesional con que fue abordada. Se contaba con el apoyo de una gran base de los más poderosos Grandes Maestros, científicos funcionarios del Instituto de Biomedicina, del Instituto de Alimentación, y especialistas en cuestiones de Seguridad (KGB). La elección de cada integrante de este gran equipo interdisciplinario se realizó teniendo en cuenta que ellos serían la base, para que Kárpov disputara el Match.

1 comentario:

Pablo dijo...

porlo que leo en:

http://www.asinorum.com/karpov-kasparov-moscu-1984/1019/

campomanes es el que suspende el match K-K a los 6 meses. Es raro que Karpov que no le aceptaba a Fischer la condición de que el match fuera sin límite de partidas ,, luego sí lo aceptara con Kasparov, (FISCHER sugería el límite de 6 meses)

el tal Campomanes es el común denominador de éstas historias,


¡QUE TIGRE ESE CAMPOMANES!!!